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Sesgos a la hora de invertir

Por Juan Manuel Giner, Managing Partner de Alaya Capital.

Hoy se cumplen 5 años que me extrajeron el 100% de mi estómago al descubrir que era portador de un gen mutado (Gen CDH1) que me predestinaba, con un 80% de probabilidades, a tener Cáncer de estómago. Si bien yo ya estaba en la Industria del VC (de lado emprendedor), este HITO confirmó mi decisión de vincularme a una actividad que pudiera transformar la vida de las personas a través de la innovación y el conocimiento. No solo por mis tres hijos (que pueden eventualmente pasar por lo mismo), sino también la de todos que viven en nuestra región latinoamericana. En temas de salud, pero también en otros tan importantes sobre cómo nos educamos, cómo compramos, cómo y dónde vivimos, cómo nos trasladamos y cómo trabajamos.

Desde ese momento tengo cierta predisposición positiva hacia los proyectos vinculados a la salud, en especial a los ligados a la genética humana. Esto no es otra cosa que un sesgo, en mi caso consciente. Pero la gran mayoría de los sesgos que tenemos son inconscientes, por lo que es muy importante que quienes nos desarrollamos en Venture Capital trabajemos para evitarlos o, al menos, intentemos minimizarlos. Como gestores administramos fondos de terceros y nuestras decisiones deben alejarse lo más posible de cualquier factor que no contribuya a maximizar el retorno financiero, escogiendo los mejores proyectos (“meritocracy”)

En Alaya Capital somos cuatro Managing Partners. Obviamente los cuatro no pasamos por una operación como la mía, reduciendo de alguna manera la posibilidad de que aprobemos (nosotros, y/o el Comité de Inversión) una inversión por un sesgo de este tipo.

Pero existen sesgos que no son tan evidentes ni conscientes. Si los cuatro fuésemos egresados de la misma universidad, seguramente valoraríamos en forma positiva proyectos fundados por emprendedores de esa misma casa de estudios. Lo mismo sucedería con emprendedores de nuestro mismo género, de nuestro lugar de nacimiento o residencia, o  proyectos vinculados a actividades de nuestros afectos o alguna situación extraordinaria que hayamos vivido.

Estudios* concluyen que los inversores solemos evaluar más positivamente a aquellos emprendedores que se nos parecen (“mirror-tocracy**”), no solo social o demográficamente, sino también en personalidad. Podemos también encontrarlo en algunos estudios como Sesgo de afinidad.

Otro que comúnmente traigo al plano consciente es el Sesgo de contraste.  Ocurre en los demo days, cuando ya vimos varios proyectos y el cansancio se empieza a notar. Quizás empecemos a valorar los pitchs por comparación en vez de analizarlos individualmente. Podemos valorar subjetivamente como aceptable una presentación que no es destacable porque las anteriores estuvieron debajo del promedio o no produjeron un “efecto wow”.

También quisiera compartirles tres sesgos adicionales (¡son muchos!) que también noto frecuentemente y menciona Noa Matz en varios artículos:

Efecto aureola: la percepción de un rasgo único de una persona se traslada a cómo percibes otros aspectos de esa persona. Esto suele sucedernos. por ejemplo, cuando un emprendedor menciona que fué voluntario en una ONG que nos interpela personalmente y le atribuimos otras habilidades como líder u otras capacidades que no necesariamente tiene.

FOMO: uno de los sesgo más frecuentes hasta diciembre de 2021. El “miedo a perderse” el deal.  Puede ser una gran motivación para el equipo del fondo, estimulando nuestra agilidad, logrando mayor foco y despojándonos de burocracias innecesarias pero a la vez puede que nos genere una “presión inusual”  y tomemos decisiones apresuradas.

Sesgo de género: quizás el sesgo sobre el que más hablamos en la industria. Si bien todavía estamos lejos de tener paridad (en emprendedores e inversores) dejó de ser totalmente inconsciente. Ya se habla, se discute y hay iniciativas concretas para reducir la brecha. Si te interesa el tema, te dejo esta clarificadora charla TED de Dana Kanze “¿Por qué las emprendedoras logran menor fondeo?

La poca diversidad en la composición del equipo de un fondo de VC sumado a que podemos minimizar el impacto de nuestros sesgos, puede resultar en portafolios poco diversificados (o más bien homogéneos) con su consecuente impacto en la rentabilidad del fondo. Hablar de los posibles sesgos con nuestro equipo de trabajo y nuestros socios puede ser un primer gran paso para minimizarlos.

El hecho de que la mayoría de los sesgos sean inconscientes, nos parece que es un tema que debemos externalizar, conversar, analizar y escribir. :)

Hasta la próxima, Juan. 

 

* ‘I Like How You Think’: Similarity as an Interaction Bias in the Investor–Entrepreneur Dyad Charles Y. Murnieks,J. Michael Haynie,Robert E. Wiltbank,Troy Harting

** Tech aspires to be a meritocracy but its only a “mirror-tocracy” – American Banker